(Source: babalaas)

Lo conocí un lunes cualquiera, caminaba sin buscar un qué o un quien: quizá el día menos indicado y con menos ánimos para conocer a alguien, pero en medio de las nubes grises sus ojos cafés me mostraron que lo que tenía definido por indicado eran solo excusas para no atreverme a romper con lo monótono. 
Nos miramos. Sonreímos. Rubor sobre mis pómulos. Me acerqué y no pude dejar de observar sus calcetines rotos. Su cabello oscuro y rizado.
El no es un caballero: Es besos, caricias, momentos y más que todo eso: Realidad.
Hoy es el lunes número 28 desde la primera vez y aun recuerda como mi cabello desarreglado se volaba por mi rostro mientras intentaba acercarme a su banca.. Lo recuerda todo, el si tiene memoria, el no es un caballero.

Aveces te odio. Si dijera que mucho sería poco, pero es tanto que me provoca arrancarte los labios de un mordisco. Y permanecer ahí, en tus labios. Besándote hasta que te agotes.